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Cómo cubrir la pared de la ducha con bricolaje

Baño con recubrimiento

Baño con recubrimiento

Cuando se decide renovar el cuarto de baño, una de las primeras cosas que se planifican es la cabina de ducha, amada por su comodidad y funcionalidad. Para renovarla no es necesario disponer de un gran presupuesto, sino que, por el contrario, basta con unas cuantas operaciones sencillas.

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Recubrimientos

En primer lugar, hay que elegir el material que se utilizará para el revestimiento. Podemos elegir entre las siguientes opciones

Resina: muy fino e impermeable, este revestimiento resiste bien el paso del tiempo y el desgaste y se caracteriza por una colocación sencilla y económica.

Mosaico: elegante y refinado, se adapta a diferentes estilos de decoración. Los azulejos, disponibles en diferentes materiales como el vidrio, la piedra o el mármol, crean contrastes y juegos de luz que dan profundidad incluso a los baños más pequeños.

Piedra: resistente al tiempo y al moho, la piedra más utilizada es el travertino, que no se astilla y es resistente al agua.

Mármol: un gran clásico, se adapta a todos los estilos gracias a su versatilidad y da luminosidad al ambiente. Muy delicada, necesita un mantenimiento frecuente y la intervención de un experto para su colocación.

Vinilo: cada vez más popular, es un material repelente al agua y lavable.

Fiba de vidrio: muy resistente, es ideal en zonas húmedas ya que es impermeable. También tiene una gran resistencia al desgaste.

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Cómo cubrir la pared de la ducha

Para revestir el baño sin gastar mucho dinero y afrontar una restauración exigente, puede optar por cubrir el revestimiento anterior con un material opaco como la resina o el cemento o aplicar una segunda capa fina de azulejos nuevos sobre los antiguos.

Revestimiento de resina o cemento

Si se decide por la resina o el cemento, antes de empezar hay que realizar una serie de trabajos preparatorios para que ambos se adhieran perfectamente.

En primer lugar, con la ayuda de una rasqueta o papel de lija, es necesario limpiar las juntas para eliminar los residuos de suciedad. Lo mismo ocurre con los azulejos, de los que hay que eliminar los restos de suciedad y grasa con la ayuda de un paño y un detergente específico.

El hueco entre las juntas y las baldosas debe rellenarse con imprimación. A continuación, hay que aplicar una imprimación de resina episódica y, antes de que se seque, una malla de plástico bien tejida. Para arreglarlo, basta con aplicar una nueva capa de resina con un rodillo, teniendo cuidado de no dejar ninguna irregularidad.

Una vez seca, la superficie debe ser lisa y homogénea. Por este motivo, se debe aplicar una capa de resina de cemento que, al mismo tiempo, dará la coloración deseada. Por último, hay que aplicar el acabado, que tiene una doble finalidad: proteger la capa subyacente y dar brillo a la pared.

Revestimiento de azulejos

Si prefieres las baldosas, puedes decidir colocarlas encima de las antiguas, lo importante es que las nuevas sean finas para reducir al mínimo el grosor adicional. Los más adecuados son los que tienen un grosor de 3 a 6 mm.

También en este caso, la preparación de la superficie es esencial. En primer lugar, es necesario comprobar que el antiguo revestimiento es fuerte y capaz de soportar las nuevas baldosas. Después, hay que limpiar y desengrasar las baldosas existentes para que el adhesivo se adhiera bien.

En este punto se empieza a aplicar las baldosas, y para hacerlo correctamente hay que encontrar un punto de partida para evitar cortar las baldosas al llegar a cada esquina. Puedes utilizar un nivel de burbuja para ayudarte a colocarlos correctamente. Si el suelo es irregular, puede empezar desde arriba hacia abajo, si no, empiece desde abajo hacia arriba.

Las nuevas baldosas deben pegarse en el reverso y en toda la superficie, antes de aplicar espaciadores entre las baldosas para las juntas.

Inmediatamente después hay que dejarlos secar durante 48 horas, para que el adhesivo tenga tiempo de fijarse. Ahora puede proceder a aplicar la lechada entre las juntas. Una vez que haya retirado los separadores y el exceso de adhesivo, recoja la lechada previamente preparada con la espátula y aplíquela en diagonal, de modo que entre en las juntas. Deja que se endurezca durante unos 20-30 minutos y retira el exceso con una esponja sin humedecer.