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Renovación de los suelos de las terrazas: materiales, técnicas y consejos

Suelo de la terraza

Suelo de la terraza

Si tiene la suerte de disponer de una terraza, puede utilizarla durante el verano para pasar unos momentos de puro relax al aire libre. Si es lo suficientemente grande, también puede acoger a unos cuantos invitados, con los que compartir unas horas de despreocupación.

Sin embargo, la terraza debe recibir un mantenimiento regular para que siga siendo cómoda y cumpla todas las normas de seguridad. Es fundamental cuidar el suelo, que debe ser resistente y durar en el tiempo sin estropearse.

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Los materiales

A la hora de decidir renovar el suelo de la terraza, podemos elegir entre una amplia gama de materiales:

Piedra natural: perfecta para dar un estilo rústico a la terraza, combina perfectamente con los muebles de madera. Existen varios formatos y soluciones como la pizarra, la arenisca y la piedra caliza.

Madera: Este material transmite elegancia al entorno, pero es más delicado y requiere un mantenimiento constante.

Hormigón: especialmente adecuado para los muebles modernos, es resistente y no cuesta demasiado.

Cerámica: suele caracterizarse por diseños que transmiten personalidad a todo el entorno, es resistente y duradera. También soporta bien la humedad y se puede limpiar rápidamente.

Terracota: con forma de bloques en color marrón o beige clásico, es un material rústico que consigue dar una sensación de calidez. Sin embargo, a diferencia de la cerámica, es difícil de limpiar.

Cómo renovar el suelo de su balcón

La renovación de los suelos de las terrazas es también, y sobre todo, importante por razones de seguridad. Por ello, debe actuar en cuanto note los primeros signos de deterioro. Igualmente, si notas que debes renovar el viejo calentador de agua, no dudes en revisar nuestra web y analices las ventajas de tener un calentador solar.

Hay varios pasos para sustituir e impermeabilizar el suelo:

Retirar las baldosas antiguas: con la ayuda de un cincel, hay que retirar las baldosas desgastadas junto con la solera subyacente, la membrana impermeabilizante y la solera «inclinada», es decir, la base sobre la que se aplican las distintas capas del revestimiento.

Realizar una nueva solera: para evitar el riesgo de infiltración, hay que introducir las pendientes necesarias para canalizar el agua hacia los puntos de fuga existentes.

Hacer una nueva capa de impermeabilización: aplicar la primera capa de impermeabilización, de no más de 2 mm de espesor, y añadir una malla de fibra de vidrio. Después de aproximadamente cuatro horas, se puede aplicar la segunda capa sobre la membrana. A continuación, hay que colocar una capa de drenaje sobre la que hay que colocar otra solera, necesaria para la colocación de las baldosas.

Pavimentación de la terraza: una vez que la capa impermeable está seca, se puede colocar el suelo. Para que las baldosas se adhieran, hay que aplicar cola a las baldosas y colocarlas dejando un espacio entre ellas con la ayuda de separadores.

Rellenar las juntas: los espaciadores se utilizan para crear los espacios entre las baldosas, llamados juntas, que luego deben sellarse con lechada. El producto a base de cemento debe extenderse sobre el suelo. Una vez cubiertas las baldosas, hay que limpiarlas con agua y una esponja para eliminar el exceso.